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miércoles, 11 de diciembre de 2019

Lírica tradicional: Jarchas y cantigas de amigo

Jarchas

 Primera versión


Castellano antiguo

Vaise mio corachon de mib

ya Rab, si se me tornara

tan mal me doled lid-l-habid:

emfermo yed, cuando sanarad


Castellano actual

Se va mi corazón de mí

¡Ay Señor! ¿acaso se me tornará?

Cuánto me duele por el amado:

Enfermo está, ¿cuándo sanará?

 Cantigas d’amigo

 

Ondas do mar de Vigo

Se vistes meu amigo?

E ai deus, se verrá cedo!


 Olas del mar de vigo,

¿acaso visteis a mi amigo?

   ¡ay Dios, si vendrá pronto!

 

Ondas del mar encrespado,

¿acaso visteis a mi amado?

   ¡ay Dios, si vendrá pronto!

 

¿acaso visteis a mi amigo

por quien suspiro?

   ¡ay, Dios si vendrá pronto!

 

¿acaso visteis a mi amado

por quien tengo tanta preocupación,

¡ay, Dios si vendrá pronto!

 


jueves, 10 de octubre de 2019

El romancero


 Romance de Abanámar y el rey don Juan

 - ¡Abemánar, Abemánar,

moro de la morería

el día que tú naciste

grandes señales había!

Estaba la mar en ccalma,

la luna estaba crecida;

Moro que en tal signo nace

no debe  decir mentira.


 Allí le responde el moro

bien oiréis lo que decía:

 - Yo te la diré, señor,

aunque me cueste la vida,

porque soy hijo de un moro

y una cristiana cautiva;

Siendo yo niño y muchacho

mi madre mi lo decía:

que mentira no dijese,

que era grande villanía;

Por tanto pregunta, rey,

que la verdad te diría.


- Yo te agradezco Abemánar,

esta tu cortesía.


¿Qué castillos son aquellos?

¡Altos son y relucían!


- La Alambra era, señor

y la otra la mezquita,

los otros los Alixares,

labrados a maravilla,

el moro que los labraba

cien doblas ganaba al día;

El otro el Generalife,

huerta que par no tenía;

El otro torres Bermejas,

castillo de gran valía.


 Allí habló el rey don Juan

bien oiréis lo que dice:

 - Si tú quisieses, Granada,

contigo me casaría;

darte he yo en arras y dotes

a Córdoba y a Sevilla.


- Casada soy, rey don  Juan,

casada soy, que no viuda;

el moro que a mí me tiene,

muy grande bien me quiere.

 

 

Romance del Conde Niño

Conde Niño, por amores


es niño y pasó a la mar;


va a dar agua a su caballo


la mañana de San Juan.


Mientras el caballo bebe


él canta dulce cantar;


todas las aves del cielo


se paraban a escuchar;


caminante que camina


olvida su caminar,


navegante que navega


la nave vuelve hacia allá.


La reina estaba labrando,


la hija durmiendo está:


-Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.


-No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
si no es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!


-Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.


-Si le manda matar, madre
juntos nos han de enterrar.


Él murió a la media noche,

ella a los gallos cantar;

a ella como hija de reyes

la entierran en el altar,

a él como hijo de conde

unos pasos más atrás.

De ella nació un rosal blanco,

de él nació un espino albar;

crece el uno, crece el otro,

los dos se van a juntar;

las ramitas que se alcanzan

fuertes abrazos se dan,

y las que no se alcanzaban

no dejan de suspirar.

La reina, llena de envidia,

ambos los mandó cortar;

el galán que los cortaba

no cesaba de llorar;

della naciera una garza,

dél un fuerte gavilán

juntos vuelan por el cielo,

juntos vuelan a la par.


 

 

viernes, 10 de noviembre de 2017

Pregunta de analizar y comparar

Analiza el estilo literario de la narrativa desde la épica medieval hasta el Quijote.

La épica medieval castellana recibe el nombre de Cantar de Gesta. El primer documento escrito que se conserva es el Cantar del Mio Cid, compuesto alrededor del s. XII. Los cantares de gesta, aunque presentan una estructura narrativa, están escritos en verso. Métrica irregular de 12 sílabas aproximadamente y rima asonante. Por su carácter oral, presenta muchas repeticiones (anáforas y paralelismos; epítetos épicos) así como la combinación de narración, descripción y diálogo, dramatizando el discurso. La historia está contada cronológicamente.

Los romances, en muchas ocasiones derivados de los cantares de gesta, también están escritos en verso, pero octosílabos y también con rima asonante. Los romances combinan el orden cronológico de la historia con el comienzo “in media res” y los finales abruptos. Al igual que los cantares de gesta, al estar destinados a la recitación utiliza el diálogo, y las fórmulas repetitivas, así como antítesis y enumeraciones.

En el siglo XV tenemos la Novela de caballería y la novela sentimental. La novela de caballería……………..

La novela sentimental………

En el siglo XVI encontramos, por un lado la Novela de aventuras, pastoril y morisca, de carácter fantástico, y por otro lado, la novela de caballerías.

La n. de aventuras o bizantina………………

La n. pastoril…………..

La novela morisca………

Y finalmente la novela picaresca presenta muchas novedades en todos los aspectos. En cuanto al estilo……..


sábado, 9 de enero de 2016

Jorge Manrique, Coplas a la muerte de su padre (selección)




I












II












III












V

Recuerde el alma dormida
avive el seso e despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida;
cómo se viene la muerte
tan callando;
Cuán presto se va el placer;
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo a nuestro parecer ,
cualquier tiempo pasado
fue mejor

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
mas que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir;
Allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Este mundo es el camino
para el otro que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos
andamos mientras vivimos
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos

VII












VIII












XIII





Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
Que en este mundo traidor
Aun primero que miramos
las perdemos:
de ellas deshace la edad,
de ellas casos desastrados
que acaecen,
de ellas, por calidad,
en los más altos estados
desfallecen.

Decidme: la hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura,
cuando viene la vejez
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal
de senectud.

Si fuese en nuestro poder
hacer la cara hermosa
corporal
como podemos hacer
el alma tan gloriosa,
angelical
¡qué diligencia tan viva
tuviéramos toda hora,
y tan presta,
en componer la cautiva,
dejándonos la señora
descompuesta!

XIV












XV












XVI














Esos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya pasadas,
con casos tristes, llorosas,
fueron sus buenas venturas
trastornadas;
así que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
y prelados,
así los trata la Muerte
como a los pobres pastores
de ganado

Dejemos a los troyanos,
que sus males no los vimos,
ni sus glorias;
dejemos a los romanos,
aunque oímos y leímos
sus historias
no curemos de saber
lo de aquel siglo pasado
qué fue de ello:
vengamos a lo de ayer
que también es olvidado
como aquellos.

¿Qué se hizo el rey don Juan?
Los Infantes de Aragón
¿Qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán.
Qué de tanta invención
Que trajeron?
¿Fueron sino devaneos,
qué fueron sino verduras
de las eras,
las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras?



XVII












XXIII


















¿Qué se hicieron las damas,
sus tocados y vestidos,
sus olores?
¿Qué se hicieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?:
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?,
¿qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?

Tantos duques excelentes,
tantos marqueses y condes
y varonesa,
como vimos tan potentes,
di, Muerte, ¿do los escondes
y traspones?
Y las sus claras hazañas
que hicieron en las guerras
y en las paces,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerza las aterras
 y deshaces.





XXV












XXVI












XXIX












XXXIII

Aquel de buenos abrigo
amado por virtuoso
de la gente
el maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
y tan valiente;
sus hechos grandes y claros
no cumple que los alabe,
pues  los vieron,
ni los quiero hacer caros
pues que el mundo todo sabe
cuáles fueron.

Amigo de sus amigos,
¡qué señor para criados
y parientes!
¡qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforzados
y valientes!
¡Qué seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Qué benigno a los sujetos!
¡A los bravos y dañosos,
qué león!

No dejó grandes tesoros,
ni alcanzó muchas riquezas
ni vajillas;
Mas hizo guerra a los moros,
ganando sus fortalezas
y sus villas;
y en las lides que venció,
cuántos moros y caballos
se perdieron;
y en este ofició ganó
las rentas y los vasallos
que le dieron

Después de puesta la v ida
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
Después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la villa de Ocaña
vino la muerte a llamar
a su puerta

XXXIV












XXXV












XXXVI












XL

diciendo: - “Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
y su halago;
Vuestro corazón de acero
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
Y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta
 que os llama.

No se os haga tan amarga
la batalla temeros
que esperáis,
pues otra vida más larga
de la fama gloriosa
acá dejáis,
aunque esta vida de honor
tampoco no es  eternal
ni verdadera;
mas, con todo es mejor
que la otra temporal
perecedera.

El vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida deleitable.
y pues vos, claro varón,
con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que esta otra vida tercera

ganaréis.-”




Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados
dio el alma a quien se la dio
el cual la dio en el cielo
en su gloria
que aunque la vida perdió
nos dejó harto consuelo
su memoria.

De la lírica primitiva a la poesía del siglo de oro: tradición y renovación